Como todo buen libro de misterio, al final, el detective (es decir, yo) descubre la verdad.
Pues bien, como segundo paso en mi investigación, interrogué a más sospexosos, y estos negaron conocer los hechos, aunque me dieron alguna pista.
Mi padre, en su intento por encontrar alguna "medicina" no se xa qué (creo que en realidad buscaba las gaseosas de sobre xa aliviar el ardor de estomago causado por el chocolate con churros de anoxe) debió mezclar el Couldina con sus medicinas.
Como estaba haciendo cosas (staba viendo una serie n l ordenador) no subí a mirar entre las susodichas medicinas, sin embargo, sta tarde, a las 18.00 h, cuando me tocaba tomarme otro sobre (como faltaba el couldina, recurrí al Frenadol), inexplicablemente, el couldina apareció junto al Frenadol.
¿Quién lo puso allí? ¿Cuando? ¿Con qué motivo? ¿Para no reconocer que él o ella había sido el ladron?....
Volví a interrogar a mi padre, y él no sabía de lo que le hablaba, y me lo creo, entonces apareció mi hermana, la primera que fue interrogada, y volví a preguntarle de nuevo...pues bién, según su declaración el couldina nunca se movió de su sitio, sino que se mantuvo allá, en lo alto de un estante, tras un tarro, y tras la caja de Frenadol, y me acuso de CEGATA, ya que ella lo encontró después de comer, mientras mis padres reñían sobre donde habría puesto mi padre el Couldina sin darse cuenta.
Total, que yo niego que el couldina estuviese allí desde anoxe, negando así que yo esté cegata (aunque ya es de todos bien sabido que stoy más ciega que un gato de escayola).
Al final, el misterio del robo del Couldina está resuelto, aunq yo sigo con mi resfriado y el mal sabor de boca que deja la jodida medicina, que ni sabor a naranja ni leches.
Hasta otra, queridos lectores!!
Pues bien, como segundo paso en mi investigación, interrogué a más sospexosos, y estos negaron conocer los hechos, aunque me dieron alguna pista.
Mi padre, en su intento por encontrar alguna "medicina" no se xa qué (creo que en realidad buscaba las gaseosas de sobre xa aliviar el ardor de estomago causado por el chocolate con churros de anoxe) debió mezclar el Couldina con sus medicinas.
Como estaba haciendo cosas (staba viendo una serie n l ordenador) no subí a mirar entre las susodichas medicinas, sin embargo, sta tarde, a las 18.00 h, cuando me tocaba tomarme otro sobre (como faltaba el couldina, recurrí al Frenadol), inexplicablemente, el couldina apareció junto al Frenadol.
¿Quién lo puso allí? ¿Cuando? ¿Con qué motivo? ¿Para no reconocer que él o ella había sido el ladron?....
Volví a interrogar a mi padre, y él no sabía de lo que le hablaba, y me lo creo, entonces apareció mi hermana, la primera que fue interrogada, y volví a preguntarle de nuevo...pues bién, según su declaración el couldina nunca se movió de su sitio, sino que se mantuvo allá, en lo alto de un estante, tras un tarro, y tras la caja de Frenadol, y me acuso de CEGATA, ya que ella lo encontró después de comer, mientras mis padres reñían sobre donde habría puesto mi padre el Couldina sin darse cuenta.
Total, que yo niego que el couldina estuviese allí desde anoxe, negando así que yo esté cegata (aunque ya es de todos bien sabido que stoy más ciega que un gato de escayola).
Al final, el misterio del robo del Couldina está resuelto, aunq yo sigo con mi resfriado y el mal sabor de boca que deja la jodida medicina, que ni sabor a naranja ni leches.
Hasta otra, queridos lectores!!
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